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domingo, 5 de agosto de 2012
Lo que me gusta de tu cuerpo
Y a mi estas palabras me dejaron exhausta de tanta belleza.
Y eso es todo lo que tengo que decir acerca de eso.
jueves, 12 de marzo de 2009
La enfermedad del insomnio
En las vacaciones me quedé a mitad de la lectura de Cien años de soledad de Gabriel García Márquez. Justamente ayer en la noche mientras mi mente divagaba sin poder conciliar el sueño recordé una parte específica del libro.
En ella, se cuenta cómo llega una peste a Macondo, el lugar donde se desarrolla la historia, conocida como la enfermedad del insomnio. Se trata de un mal que le impide a la gente dormir ya que nunca sienten cansancio, lo cual no resultaría tan malo de no ser porque éste padecimiento va acompañado de la pérdida gradual de memoria.
Conforme avanza la epidemia tienen que comenzar a marcar cada cosa con su nombre: mesa, puerta, reloj, perro, vaca, etc. Poco después esto no basta y requieren de descripciones más detalladas como:
Ésta parte del libro me agrada mucho porque me genera muchísimas reflexiones y aunque existan mil y un controversias acerca del significado de éste capítulo, a mí me llevó a concluir que si un día comienzo a perder la memoria me aseguraré de escribir:
En ella, se cuenta cómo llega una peste a Macondo, el lugar donde se desarrolla la historia, conocida como la enfermedad del insomnio. Se trata de un mal que le impide a la gente dormir ya que nunca sienten cansancio, lo cual no resultaría tan malo de no ser porque éste padecimiento va acompañado de la pérdida gradual de memoria.
Conforme avanza la epidemia tienen que comenzar a marcar cada cosa con su nombre: mesa, puerta, reloj, perro, vaca, etc. Poco después esto no basta y requieren de descripciones más detalladas como:
"Esta es la vaca, hay que ordeñarla todas las mañanas para que produzca leche y a la leche hay que hervirla para mezclarala con café y hacer café con leche"Más adelante terminan poniendo en la entrada al pueblo un anuncio que dice "Macondo" y otro de mayor tamaño en la calle principal que explica: "Dios existe"
Ésta parte del libro me agrada mucho porque me genera muchísimas reflexiones y aunque existan mil y un controversias acerca del significado de éste capítulo, a mí me llevó a concluir que si un día comienzo a perder la memoria me aseguraré de escribir:
- Ésta es la risa: sirve para cualquier mal y lo remedia todo.
- Ésta es una cara triste: No importa qué la cause, siempre se puede arreglar.
- Estos son mis amigos: (Seguido de una concienzuda lista).
- Los amigos no son un medio sino un fin.
- Aún no he tenido el valor de hacer todo lo que me gustaría en esta vida.
- Sí creo en el amor.
sábado, 14 de febrero de 2009
Hablando de amor
Te quitabas la faja de la cintura, te arrancabas las sandalias, tirabas a un rincón tu amplia falda, de algodón, me parece, y te soltabas el nudo que te retenía el pelo en una cola. Tenías la piel erizada y te reías. Estábamos tan próximos que no podíamos vernos, ambos absortos en ese rito urgente, envueltos en el calor y el olor que hacíamos juntos. Me abría paso por tus caminos, mis manos en tu cintura encabritada y las tuyas impacientes. Te deslizabas, me recorrías, me trepabas, me envolvías con tus piernas invencibles, me decías mil veces ven con los labios sobre los míos. En el instante final teníamos un atisbo de completa soledad, cada uno perdido en su quemante abismo, pero pronto resucitábamos desde el otro lado del fuego para descubrirnos abrazados en el desorden de los almohadones, bajo el mosquitero blanco. Yo te apartaba el cabello para mirarte a los ojos. A veces te sentabas a mi lado, con las piernas recogidas y tu chal de seda sobre un hombro, en el silencio de la noche que apenas comenzaba. Así te recuerdo, en calma.
Tú piensas en palabras, para ti el lenguaje es un hilo inagotable que tejes como si la vida se hiciera al contarla. Yo pienso en imágenes congeladas en una fotografía. Sin embargo, ésta no está impresa en una placa, parece dibujada a plumilla, es un recuerdo minucioso y perfecto, de volúmenes suaves y colores cálidos, renacentista, como una intención captada sobre un papel granulado o una tela. Es un momento profético, es toda nuestra existencia, todo lo vivido y lo por vivir, todas las épocas simultáneas, sin principio ni fin. Desde cierta distancia yo miro ese dibujo, donde también estoy yo. Soy espectador y protagonista. Estoy en la penumbra, velado por la bruma de un cortinaje traslúcido. Sé que soy yo, pero yo soy también este que observa desde afuera. Conozco lo que siente el hombre pintado sobre esa cama revuelta, en una habitación de vigas oscuras y techos de catedral, donde la escena aparece como el fragmento de una ceremonia antigua. Estoy allí contigo y también aquí, solo, en otro tiempo de la conciencia. En el cuadro la pareja descansa después de hacer el amor, la piel de ambos brilla húmeda. El hombre tiene los ojos cerrados, una mano sobre su pecho y la otra sobre el muslo de ella, en íntima complicictad. Para mí esa visión es recurrente e inmutable, nada cambia, siempre es la misma sonrisa plácida del hombre, la misma languidez de la mujer, los mismos pliegues de las sábanas y rincones sombríos del cuarto, siempre la luz de la lámpara roza los senos y los pómulos de ella en el mismo ángulo y siempre el chal de seda y los cabellos oscuros caen con igual delicadeza.
Cada vez que pienso en ti, así te veo, así nos veo, detenidos para siempre en ese lienzo, invulnerables al deterioro de la mala memoria. Puedo recrearme largamente en esa escena, hasta sentir que entro en el espacio del cuadro y ya no soy el que observa, sino el hombre que yace junto a esa mujer. Entonces se rompe la simétrica quietud de la pintura y escucho nuestras voces muy cercanas.
-Cuéntame un cuento -te digo. -¿Cómo lo quieres? -Cuéntame un cuento que no le hayas contado a nadie.
ROLF CARLE
Obtenido de Cuentos de Eva Luna. Isabel Allende
Tú piensas en palabras, para ti el lenguaje es un hilo inagotable que tejes como si la vida se hiciera al contarla. Yo pienso en imágenes congeladas en una fotografía. Sin embargo, ésta no está impresa en una placa, parece dibujada a plumilla, es un recuerdo minucioso y perfecto, de volúmenes suaves y colores cálidos, renacentista, como una intención captada sobre un papel granulado o una tela. Es un momento profético, es toda nuestra existencia, todo lo vivido y lo por vivir, todas las épocas simultáneas, sin principio ni fin. Desde cierta distancia yo miro ese dibujo, donde también estoy yo. Soy espectador y protagonista. Estoy en la penumbra, velado por la bruma de un cortinaje traslúcido. Sé que soy yo, pero yo soy también este que observa desde afuera. Conozco lo que siente el hombre pintado sobre esa cama revuelta, en una habitación de vigas oscuras y techos de catedral, donde la escena aparece como el fragmento de una ceremonia antigua. Estoy allí contigo y también aquí, solo, en otro tiempo de la conciencia. En el cuadro la pareja descansa después de hacer el amor, la piel de ambos brilla húmeda. El hombre tiene los ojos cerrados, una mano sobre su pecho y la otra sobre el muslo de ella, en íntima complicictad. Para mí esa visión es recurrente e inmutable, nada cambia, siempre es la misma sonrisa plácida del hombre, la misma languidez de la mujer, los mismos pliegues de las sábanas y rincones sombríos del cuarto, siempre la luz de la lámpara roza los senos y los pómulos de ella en el mismo ángulo y siempre el chal de seda y los cabellos oscuros caen con igual delicadeza.
Cada vez que pienso en ti, así te veo, así nos veo, detenidos para siempre en ese lienzo, invulnerables al deterioro de la mala memoria. Puedo recrearme largamente en esa escena, hasta sentir que entro en el espacio del cuadro y ya no soy el que observa, sino el hombre que yace junto a esa mujer. Entonces se rompe la simétrica quietud de la pintura y escucho nuestras voces muy cercanas.
-Cuéntame un cuento -te digo. -¿Cómo lo quieres? -Cuéntame un cuento que no le hayas contado a nadie.
ROLF CARLE
Obtenido de Cuentos de Eva Luna. Isabel Allende
miércoles, 28 de enero de 2009
Recomendaciones para San Valentin
Infalible para las chicas de hoy... sí, sí, yo sé que me estoy proyectando pero no está de más en el consejo...

Encuéntralo en think geek

Encuéntralo en think geek
lunes, 20 de octubre de 2008
¿Office vista?
martes, 14 de octubre de 2008
Sobre la fotografía
He aquí unas cuántas frases e ideas deshiladas de una deliciosa lectura que he hecho.
Fotografiar personas es violarlas, pues se las ve como jamás se ven a sí mismas, se las conoce como nunca pueden conocerse; transforma a las personas en objetos que pueden ser poseídos simbólicamente. Así como la cámara es una sublimación del arma, fotografiar a alguien es cometer un asesinato sublimado, un asesinato blando, digno de una época triste atemorizada.
Quizás con el tiempo la gente aprenda a descargar más agresiones con cámaras y menos con armas, y el precio será un mundo aún más atragantado de imágenes.
Cuando sentimos miedo, disparamos. Pero cuando sentimos nostalgia hacemos fotos [...] Algo feo o grotesco puede ser conmovedor porque la atención del fotógrafo lo ha dignificado. Algo bello puede ser objeto de sentimientos tristes porque ha envejecido o decaído o ya no existe. Todas las fotografías son memento mori. Hacer una fotografía es participar de la mortalidad, vulnerabilidad, mutabilidad de otra persona o cosa.
La percepción de lo inalcanzable que pueden evocar las fotografías se suministra directamente a los sentimientos eróticos de quienes ven en la distancia un acicate del deseo. La foto del amante escondida en la billetera de una mujer casada, el cartel fotográfico de una estrella de rock fijado sobre la cama de un adolescente, el retrato de propaganda del político prendido en la solapa del votante, las instantáneas de los hijos del taxista en la visera: todos los usos talismánicos de las fotografías expresan una actitud sentimental e implícitamente mágica; son tentativas de alcanzar o apropiarse de otra realidad.
La necesidad de confirmar la realidad y dilatar la experiencia mediante fotografías es un consumismo estético al que hoy todos somos adictos [...] Mallarmé, afirmó que en el mundo todo existe para culminar en un libro. Hoy todo existe para culminar en una fotografía.
Esto es sólo una probadita, si les gustó tanto como a mi lean Sobre la fotografía de Susan Sontag
Fotografiar personas es violarlas, pues se las ve como jamás se ven a sí mismas, se las conoce como nunca pueden conocerse; transforma a las personas en objetos que pueden ser poseídos simbólicamente. Así como la cámara es una sublimación del arma, fotografiar a alguien es cometer un asesinato sublimado, un asesinato blando, digno de una época triste atemorizada.
Quizás con el tiempo la gente aprenda a descargar más agresiones con cámaras y menos con armas, y el precio será un mundo aún más atragantado de imágenes.
Cuando sentimos miedo, disparamos. Pero cuando sentimos nostalgia hacemos fotos [...] Algo feo o grotesco puede ser conmovedor porque la atención del fotógrafo lo ha dignificado. Algo bello puede ser objeto de sentimientos tristes porque ha envejecido o decaído o ya no existe. Todas las fotografías son memento mori. Hacer una fotografía es participar de la mortalidad, vulnerabilidad, mutabilidad de otra persona o cosa.
La percepción de lo inalcanzable que pueden evocar las fotografías se suministra directamente a los sentimientos eróticos de quienes ven en la distancia un acicate del deseo. La foto del amante escondida en la billetera de una mujer casada, el cartel fotográfico de una estrella de rock fijado sobre la cama de un adolescente, el retrato de propaganda del político prendido en la solapa del votante, las instantáneas de los hijos del taxista en la visera: todos los usos talismánicos de las fotografías expresan una actitud sentimental e implícitamente mágica; son tentativas de alcanzar o apropiarse de otra realidad.
La necesidad de confirmar la realidad y dilatar la experiencia mediante fotografías es un consumismo estético al que hoy todos somos adictos [...] Mallarmé, afirmó que en el mundo todo existe para culminar en un libro. Hoy todo existe para culminar en una fotografía.
Esto es sólo una probadita, si les gustó tanto como a mi lean Sobre la fotografía de Susan Sontag

